Utilizar los recursos de forma eficiente es la principal estrategia europea para generar crecimiento económico y empleo.

Extraer, fabricar, utilizar y eliminar. Nuestro sistema está en apuros: es inviable seguir eliminando millones de residuos que tardan décadas en desaparecer.

Europa quiere cambios, una economía nueva con más recursos, empleo, crecimiento y que elimine de una vez por todas el concepto de basura.

La estrategia Europa 2020 pretende generar un crecimiento inteligente, sostenible e integrador y entre sus medidas se encuentra la economía circular.

¿Qué es la economía circular?

Este concepto económico se relaciona con conceptos como sostenibilidad, materiales y recursos. Su objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía…) se mantenga durante el mayor tiempo posible reduciendo al máximo la generación de residuos.

Una economía que cierre el círculo, como hace la naturaleza con el ciclo de la vida.

 

Fundamentos de la economía circular

La economía circular es la intersección de los aspectos ambientales y económicos en un mismo modelo, sin perjuicio para ninguno de ellos.

Vivimos en un contexto en el que la escasez y las variaciones de los precios de las materias hacen idóneo la proliferación de proyectos que conviertan los residuos en recursos. Los productos deben ser rediseñados para su deconstrucción una vez acabe su vida útil.

    • Diseños eco: los productos tienen impactos medioambientales durante toda su vida, por lo que hay que considerarlos antes de su desarrollo.
    • Organización industrial eficiente: Los stocks industriales, el flujo de materiales, energía y servicios deben formar parte del mismo territorio para su optimización.
    • Privilegiar el uso frente a la posesión: vender servicios y no bienes, es lo que viene a denominarse “economía de la funcionalidad”
    • Reintroducir en el círculo económico productos que ya no satisfacen las necesidades iniciales de los consumidores con un segundo uso.
    • No todas las partes se estropean. Por eso es viable que si reutilizamos y reparamos los productos estropeados podamos crear un producto operativo con varios estropeados.
    • Reciclaje: nuestra basura es un recurso recuperable en la mayoría de los casos que puede crear productos nuevos.
    • Valorización: algunos materiales finalmente no pueden reutilizarse para fabricar un producto nuevo, pero podemos aprovecharlos energéticamente.
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Finlandia y Países Bajos con la reutilización de recursos

Las empresas finlandesas y holandesas han descubierto nuevas aplicaciones de la economía circular y han comenzado a utilizarlas. Algunos ejemplos de estas nuevas industrias que han resurgido con fuerza son la aplicación de biomateriales derivados de la madera procedente de bosques sostenibles.

¡Si no hay calor nos lo inventamos! Finlandia es un país frío sin reservas de combustibles fósiles. Esto le llevó a reconocer hace tiempo la necesidad de aprovechar al máximo la eficiencia energética tanto en la industria como en los edificios. La biomasa forestal fue la respuesta ecológica a sus demandas energéticas.

Biocombustible con los restos de alimentos, compostaje que acabe con los químicos de la industria agroalimentaria que acaban contaminando el mar Báltico…

Aunque las empresas no son las únicas que apuestan por este modelo. Sus habitantes optan por los servicios de leasing, compartiendo programas y mercancías de segunda mano, y cuando hay que reciclar no les tiembla la mano. Son líderes desde hace tiempo el reciclaje de envases.

Después de dar una lección de movilidad al resto del planeta hace 40 años, los Países Bajos vuelven al ataque con la economía circular en todo su esplendor. Un país que durante siglos ha visto con temor como la delta de los dos grandes ríos entre los que se ubica se llenaba de residuos de toda Europa. Ahora lo vislumbra como una fuente inagotable de recursos e ingresos.

Los ejemplos de economía circular holandesas son muchos: un teléfono inteligente, duradero y ético, recuperación de residuos electrónicos o “minería urbana”, el procesamiento de residuos mixtos bajo un único flujo, sistemas únicos de reciclaje de colchones…

¡Por sus calles puedes encontrar hasta mayordomos de la basura! Algo así como “profesores de residuos” que recorren la ciudad para recordar a los vecinos lo importante que es depositar los residuos en su contenedor correspondiente.

Aunque si de algo pueden presumir es de su Centro para la Investigación de la Energía. Cada día entran en ella 600 camiones con la basura urbana de Amsterdam. Casi un millón y medio de toneladas de residuos al año. De estos, 61.400 toneladas son recuperadas como materiales o aprovechadas para la generación de hasta 15 millones de metros cúbicos de biogás.

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La Estrategia Española de Economía Circular

Bajo la premisa de que “con las cifras de población estimadas para 2050, harían falta casi tres planetas Tierra para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los modos de vida actuales” se elaboró el borrador para crear una Estrategia Española de Economía Circular.

La estrategia sobre la que actualmente se está trabajando, se alinea con la de la Comisión Europea del año 2015 y estas son algunas de las actuaciones contempladas:

  • Reutilización de las aguas residuales principalmente para la agricultura.
  • Armonización fiscal en materia de residuos como herramienta esencial para incentivar el principio de jerarquía de los residuos.
  • Reutilización de residuos para la obra pública: se incrementará su uso en la construcción de carreteras, puertos y obras de Adif.
  • Un plan nacional para la pesca de basura con puntos de recogida en los puertos.
  • La obsolescencia programada será por fin definida para ayudar a los consumidores a acceder a productos de calidad, duraderos y reparables.
  • Los productos de alimentación humana que rebasan la fecha de caducidad podrán ser reutilizados para alimentación animal.

Se repite cada año e incluso se incrementa, cada ciudadano de la Unión Europea consume 14 toneladas de materias primas y genera 5 toneladas de basura. La industria tiene en sus manos cambiar este modelo económico con nuevos ecodiseños que faciliten la reparación, reutilización y refabricación de los productos que se desechan.

Sin embargo, cada uno de nosotros como consumidores y usuarios podemos hacer mucho por cambiar estos datos. Compra de forma inteligente, piensa si de verdad lo necesitas o si existe una opción más ecológica que no sea desechable.

Otra buena forma de evitar la obsolescencia es cuidar nuestros objetos para que no se estropeen antes de tiempo. Tener cuidado con caídas, cargadores, químicos… alargan la vida de nuestros objetos y tecnologías favoritas.

Y si se estropea, ¡que no cunda el pánico! Sólo tienes que depositarlo en su contenedor o en el punto limpio y gracias al reciclaje podrá retornar de nuevo a nuestra economía como materia prima lista para ser utilizada. ¿Te gustaría vivir en una economía más circular?