En nuestra ciudad no hay contenedor amarillo, pero reciclamos envases en el Centro de Tratamiento de Residuos

Puede que aún alguien se pregunte, ¿dónde está el contenedor amarillo en Valladolid? Lo cierto es que no lo vas a encontrar, porque no lo hay. Pero eso no quiere decir que no se separen los envases. Sigue leyendo y te explicamos cómo.

En Valladolid tenemos un sistema de recogida húmedo-seco en el que separamos los residuos orgánicos de los inorgánicos. Así, se recoge de manera separada los biorresiduos, por un lado, y la fracción resto, por otro, por lo que no existe la denominada “bolsa amarilla”, ya que los envases reciclables son separados en planta.

¿Qué son los llamados biorresiduos? Son los residuos biológicos que generamos en nuestros hogares: restos de alimentos, café, ceniza de madera, bolsas de infusiones, podas, excrementos, papel de grasa, filtros de cafetera, tapas y tapones de corchos…

La finalidad de nuestro sistema que recolecta por separado la materia orgánica y la inorgánica, asegura que los residuos de nuestros alimentos se conviertan en abono de calidad para abonar nuestros jardines y zonas agrícolas.

No podemos imaginarnos un supermercado sin envases, pero lo cierto es que si no los recicláramos, inundarían nuestros vertederos.

Sólo en 10 años Ecoembes ha reciclado 9 millones de toneladas de envases ligeros, ¡el equivalente a rebosar de 650 estadios de fútbol como el Santiago Bernabéu o el Camp Nou!

¿Qué envases se reciclan?

Nuestro sistema de recogida selectiva de basura implica mucho menos esfuerzo a la hora de separar, ya que sólo debemos separar el orgánico del resto. Pero ello implica que la colaboración ciudadana es esencial para que el sistema funcione.

Los envases que se separan una vez recepcionados en la Planta de Tratamientos de Residuos para su recuperación son seleccionados mediante procedimientos mecánicos o manuales. Estos son, principalmente, envases ligeros y cartones.

Los envases ligeros que se recuperan están compuestos por diferentes materiales: plásticos, metales y briks… Cada tipo de envase tiene un proceso de reciclaje diferente, por lo que se separan para que puedan ser reciclados correctamente.

Otros envases que se reciclan son los de papel y cartón, que se depositan en el contenedor azul, y los de vidrio, que se tiran en el iglú verde que todos ya conocemos.

Las cápsulas de café también merecen una mención especial, ya que sólo se pueden recuperar si son depositadas en los puntos especiales de los establecimientos de venta o en los puntos limpios.

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¿Cómo se clasifican los envases en la planta?

Los envases llegan a nuestra Planta de Tratamientos de Residuos con el resto de la fracción inorgánica, por lo que el trabajo de separación es primordial para poder tratarlos de manera en cada una de las plantas que se dedican a su reciclaje y, no menos importante, recibir una remuneración por ellos.

¿Cúal es el recorrido que siguen los envases ligeros para poder ser recuperados?

    • Las residuos del contenedor resto son depositadas en los fosos.
    • Se rompen las bolsas automáticamente y se recuperan los residuos más voluminosos de cartón y de plástico.
    • Las impurezas son eliminadas por medio de cribas.
    • Se recuperan por medios mecanizados y manuales los envases plásticos, cartón, papel, brick, aluminio y otros metales.
    • La separación manual se utiliza mayoritariamente para seleccionar los diferentes materiales plásticos, mientras que los metales son separados mediante electroimanes y corrientes.
    • Los productos recuperados son prensados y embalados automáticamente.
    • Los residuos no aprovechables en las actuales instalaciones son transportados y eliminados.

Ahora ya tenemos los envases y materiales recuperados listos para ser enviados a las plantas de reciclaje, en las que volverán a ser convertidos, como por arte de magia, en nuevos recursos.

¿Cómo es el proceso de reciclaje de cada uno?

El último trayecto del viaje del reciclaje es el proceso de reciclado. La finalidad es recuperar los máximos materiales posibles y que puedan volver a reutilizarse para crear algo nuevo.

      • Reciclaje de los envases de plástico: buenas noticias, el plástico es un material ¡altamente reciclable!. El proceso que más se utiliza es el mecánico. Se tritura, se lava y da como resultado un material que se llama granza.A partir del PEBD (polietileno de baja densidad) se pueden obtener nuevas bolsas de basura, tuberías, mangueras… Los cubos, contenedores o bidones pueden ser de nuevo fabricados gracias PEAD (polietileno de alta densidad) o con el PET (Tereftalato de Polietileno) conseguimos fibras textiles para forros polares, moquetas o hueveras, por ejemplo.

 

8 botes de conserva = 1 olla de cocina, 80 latas de refresco = 1 llanta de bici o 22 botellas de plástico = 1 camiseta.
      • Reciclaje de los bricks: ¿Has oído hablar del hidropulpado? Te daremos una pista: no es un pulpo de río. Es el proceso al que someten a los briks para separar las fibras de papel del aluminio y del polietileno.Con las fibras de papel recicladas se consigue cartón para bolsas, hueveras… Y las capas del polietileno y de aluminio sirven para generar vapor que sepa las fibras de papel.
      • Reciclaje de las latas: El acero y el aluminio son materiales ¡100% reciclables! En las plantas de reciclaje son fundidos para convertirse en carrocerías, tubos de escape, bombonas de gas, estanterías y ¡nuevas latas!
      • Reciclaje de papel y cartón: Otros que también son totalmente reciclables, el papel recuperado se tritura, se lava y se le añade celulosa virgen para darle más consistencia y… ¡voilà!, tenemos papel listo para usar.

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¿Y qué pinta Ecoembes en todo esto?

Ecoembes es una organización medioambiental sin ánimo de lucro que promueve la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente a través del reciclaje.

¿Cómo lo hacemos?

Muy fácil: adquiere los materiales separados en nuestras plantas para procesarlos y realizar posteriormente su reciclaje; gracias a ello, los ayuntamientos (como el nuestro) reciben una remuneración que va destinada a los presupuestos municipales y los servicios necesarios para que nuestras ciudades funcionen, pero también para conseguir que las plantas de tratamiento de residuos sean más sostenibles, no sólo en lo que se refiere a cumplir los objetivos de reciclaje, sino que, además, consigue que se autofinancien, que no es poco.